Fantasmas. Imaginación y sociedad.
Eterna Cadencia, 2009.
El análisis de los fantasmas y el diseño de una genealogía de las imaginaciones (humanista, dialéctica, del desastre, novomundista, pop) es la médula de Fantasmas. Imaginación y sociedad, sobre el cual gira todo un sistema de artículos que mantienen diversas distancias y relaciones entre sí. El efecto es lacunar: el pensamiento de Daniel Link (Buenos Aires, 1959; crítico, escritor, catedrático, blogger, entre muchas otras etiquetas posibles) desborda las páginas que lo contienen y produce en el lector restos, dispersiones.
La búsqueda de los fantasmas (“una figura difícil de asir”, “no-sujeto resto de la clase”) recorre cartografías distintas: Tom de Finlandia, El principito, Arturo Carrera y Alfredo Prior, Copi, cartas, imágenes, éticas y estéticas, la calle, los pueblos, sólo como algunos ejemplos. Y como siempre, maravilla y aterroriza encontrarse con un fantasma: Link dispone las piezas de tal manera que la definición de fantasmas e imaginación es también una figura difícil de asir, debido a que su sistema es expuesto en acto, trabajando, operando con sus materiales: funcionando. La máquina Link es pura actividad, el sistema que erige no se detiene ni se cierra sobre sí mismo: idas y vueltas (en tal sentido, la duda sobre el canto de las sirenas podría pensarse como la imagen nuclear del libro), movimiento continuado. Asombra por ello el alcance de este sistema: no evidencia límites precisos, sino todo lo contrario: Fantasmas es una instantánea de sus inquietudes (divertimentos, análisis, críticas: experiencias), en la cual se adivina la geología que la hicieron posible: capas de reflexión pasada, pistas de lo porvenir.
___________________________________El análisis de los fantasmas y el diseño de una genealogía de las imaginaciones (humanista, dialéctica, del desastre, novomundista, pop) es la médula de Fantasmas. Imaginación y sociedad, sobre el cual gira todo un sistema de artículos que mantienen diversas distancias y relaciones entre sí. El efecto es lacunar: el pensamiento de Daniel Link (Buenos Aires, 1959; crítico, escritor, catedrático, blogger, entre muchas otras etiquetas posibles) desborda las páginas que lo contienen y produce en el lector restos, dispersiones.
La búsqueda de los fantasmas (“una figura difícil de asir”, “no-sujeto resto de la clase”) recorre cartografías distintas: Tom de Finlandia, El principito, Arturo Carrera y Alfredo Prior, Copi, cartas, imágenes, éticas y estéticas, la calle, los pueblos, sólo como algunos ejemplos. Y como siempre, maravilla y aterroriza encontrarse con un fantasma: Link dispone las piezas de tal manera que la definición de fantasmas e imaginación es también una figura difícil de asir, debido a que su sistema es expuesto en acto, trabajando, operando con sus materiales: funcionando. La máquina Link es pura actividad, el sistema que erige no se detiene ni se cierra sobre sí mismo: idas y vueltas (en tal sentido, la duda sobre el canto de las sirenas podría pensarse como la imagen nuclear del libro), movimiento continuado. Asombra por ello el alcance de este sistema: no evidencia límites precisos, sino todo lo contrario: Fantasmas es una instantánea de sus inquietudes (divertimentos, análisis, críticas: experiencias), en la cual se adivina la geología que la hicieron posible: capas de reflexión pasada, pistas de lo porvenir.
Reseña a publicarse en Prometheus, número 30
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